• Womarq

LAS ARQUITECTAS TAMBIÉN CONSTRUIMOS

Actualizado: 8 de sep de 2019

En 2010 egresé de la Facultad de Arquitectura de la UANL, desde entonces me he desarrollado en la rama de la construcción y administración de proyectos, cuento con una maestría en Administración de la Construcción por la UANL, así como con una certificación en Administración de Proyectos de Construcción por el Tecnológico de Monterrey.

A partir de este año tomé la decisión de independizarme y fundar GA Administración y Construcción, decisión que tomé por diferentes circunstancias y oportunidades que se presentaron. Después de casi 10 años como “godín”, me aventuraba a tomar una nueva travesía; como cualquier emprendedor sería una moneda al aire, donde sería incierto la cantidad de proyectos que iba a ejecutar; ¿Y si nadie me contrata? ¿Y si no resulta rentable? ¿Y hacienda? Esas y muchas más preguntas rondaron mi cabeza por algunas semanas.

Un día presenté mi renuncia en el trabajo, con mis pocos ahorros liquidé las deudas que tenía (por si “no me iba bien”), mi último día de trabajo de oficina fue un martes y el miércoles ya estaba iniciando la ejecución de una obra, en la cual tenía dos semanas para entregar. Ese fue el banderazo de lo que hoy es GAAC.

Quisiera tener el discurso de “no ha sido fácil por ser mujer”, pero afortunadamente me ha tocado trabajar con gente muy profesional. El 95 por ciento de las personas con las que vivo mi día a día son hombres, desde directores, gerentes, coordinadores, contratistas, obreros y albañiles. Creo que el secreto radica en generar una relación de confianza, compromiso y respeto mutuo, donde tienes que encontrar las palabras adecuadas para pedir las cosas, para que sientan que el proyecto es de todos, que si algo sale mal todos estamos involucrados y, si algo sale bien, el éxito será de todos también. Habrá días en que habrá que llamarles la atención y ser firme definitivamente, pero otros en que “la arqui” llegará con paletas heladas para todos.

Soy fiel creyente de que si la gente está contenta y satisfecha en su trabajo, los resultados se darán por añadidura; algo tan simple como saberte sus nombres, llegar y saludar de mano, establecer algún vínculo o interesarse en ellos como personas y no solo como empleados, es lo que hará que se suban al barco contigo y te respalden.

Dentro de la construcción, como en la mayoría de las ramas, aún falta un largo camino por recorrer y paradigmas que romper; si te ven mujer y dirigiendo una construcción te puedes topar con el que no te tomará en serio al principio, porque: “ésta niña que va a saber”, pero si demuestras que dominas lo que ellos saben, si hablas el mismo lenguaje, si compartes experiencias de otros trabajos, entonces es cuando estarás bien plantada en el ramo donde hayas decidido desempeñarte. Hay una frase que tengo muy grabada de mi primera jefa y fue: “seguridad ante todo”, si sabes algo demuéstralo con tus palabras y con tus hechos, pero también habrá cosas que no sepas, y de la misma manera estamos en todo nuestro derecho de decir “esto no lo sé”, la gente valorará más eso a que inventes cosas o intentes hacer como que sí sabes. 

¿Qué consejo les daría a las que se quieren dedicar a la construcción? Que se interesen en los métodos constructivos, que se documenten en todos los procesos, que absolutamente todo es posible construir. Tal vez no será lo más económico, pero para todo hay una solución, un material, un tipo de perfil que te soportará el claro que quieres lograr, un tipo de piso que será el que el cliente busque, que si el cliente te pide una fecha de entrega límite, entonces deberás programar y mover todas las piezas para que así suceda: todo es posible.





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